viernes, 6 de mayo de 2016

Qué ocurrió con Robert

-Es verdad, yo era un ratero, pero ¿Qué se puede decir de ti? Yo pagué por lo mío y varios años. Ahora, lo tuyo no tiene nombre: yo robo y voy a la cárcel, en cambio, tú juegas a ser famoso por haber hecho mil fotos iguales.

Paul no cabía en su asombro, no podía ser tanta casualidad; Auggie no sabía qué decir, solo alcanzó a preguntar acerca del destino de Ethel. Realmente sabía que no llevaba muy buena vida, pero alguien que se dedicaba a robar electrodomésticos o viviese del estraperlo, qué hacía robando libros.

-Ya sé por qué encontré la casa desordenada y por qué faltaba una cámara. El dilema no fue fácil, pero al menos no la dejé morir sola. No debí entrar en el hospital, estaba plagado de agentes, y me identificaron, pero era algo que debía hacer. Pasé varios años en prisión y, aunque estuve tentado a volver a delinquir, he sabido seguir una línea recta, hasta puedo decir que tengo un buen oficio. Ahora soy taxista, de turno de noche, y este es mi desayuno.

-Yo no sabría qué decir, dijo Auggie. Cuando cogí la cámara no creí que pudiera ocurrir tal historia, pero qué le ocurrió a tu abuela exactamente, preguntó el fotógrafo.

-Guardaba objetos robados en casa y no pude cumplir con los ladrones; creían que les engañaba y entraron en la casa a la fuerza. Mi abuela no soportó el susto.

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